Restringir los debates: la mejor manera de adoctrinar a la juventud

Transcripción del fragmento comprendido entre 1:08:11 y 1:09:45 del programa De Primera Mano, en Red Guaraní, del 19 de julio de 2017. El equipo conductor estaba compuesto por Carlos Báez, Alfredo Boccia, Andrés Riquelme y Roberto Coronel. El invitado de la noche fue el Ministro de Educación, Enrique Riera.

Boccia: Ministro, a mí me parece… yo no estoy completamente de acuerdo. Yo creo que hay demasiado autoritarismo, demasiado paternalismo disciplinario, es casi stronista en ese tipo de intervenciones. Es cierto, el Ministerio tiene la obligación de cuidar, de que no haya excesos, pero debería dejar que…

Riera: ¿que los jóvenes elijan?

Boccia: …que los centros de estudiantes tengan mucha más libertad, muchísimo más.

Riera: ¡Claro, y que convoquen a cualquiera!

Boccia: Pero es que… vamos a llegar a ciertos absurdos. Un centro de estudiantes quiere debatir sobre la libertad de expresión, entonces traen a un abogado que les hable… a favor de la libertad de expresión, y para que haya equidad, ¿habría que poner a alguien que hable en contra?

Riquelme: Pluralismo le llaman.

Riera: No, alguien que ponga límites. Por ejemplo, ¿qué es libertad de expresión? ¿Yo te puedo decir lo que quiera a vos? Porque vamos a poner el otro ejemplo, suponete que diga “bueno, yo quiero llevar a un sacerdote islámico” y otro dice “esperá un poco, yo quiero que venga uno amanda [sic] marga, “esperá un poco —te dicen los otros— vamos a hablar de un tema sensible: aborto y eutanasia;  pro-aborto”. Entonces, el padre no se entera y la hija viene al mediodía a contarle feliz de que ya tiene solución y que si ella se llega a embarazar ya tiene resuelto el problema porque va a abortar. Y el papá, que tiene a lo mejor una profunda vocación católica o religiosa, le dice: “Esperá un poco, pero yo te envío al colegio para que… por lo menos quiero saber qué es lo que mi hija escucha, son menores”. Yo soy responsable de todo lo que se enseña en los colegios, Mengo, y esos padres confían en el Ministerio para la educación curricular. Todo lo que es extra-curricular yo tengo la obligación de informarles.

https://www.youtube.com/watch?v=RfQ6ofwEPF4&t=48s

La ironía saltaba a la vista: el Ministro de Educación defendía sus reservas hacia los debates en los colegios en una mesa con panelistas quienes expresaban estar en desacuerdo con él y con las medidas del Ministerio sobre los debates “extra-curriculares”. El debate entre el invitado del programa de televisión, el Ministro, y los periodistas del panel fue un respetuoso intercambio de ideas, que dejó a los participantes con la sensación de haber entendido un poco mejor la postura de la contraparte. Sin duda, todos los presentes en el programa son conscientes de que el debate enriquece, pero —según la práctica del Ministerio de Educación— sólo si el tema y los participantes pasan primero por un filtro. Esta postura a favor de los “debates controlados” es, sin embargo, una contradicción en sí misma: ¿cómo se debate un tema que no genera ningún tipo de confrontación de ideas, con expertos que cuenten con la aprobación de la mayoría? ¿Cómo se puede mejorar la calidad de la educación cercenando los debates en los colegios?

Una de las preguntas realizadas al Ministro de Educación fue cuán cerca creía él que estamos de países como Taiwán o Japón. Ante esta, el Señor Riera tuvo que admitir que muy lejos y que sólo la educación nos llevaría adelante. Su respuesta fue paradójica, pues jamás nos acercaremos al progreso educativo si los debates en los colegios públicos son restringidos, como lo dispone su Ministerio. En un mundo en que el acceso a la información es casi ilimitado, es iluso suponer que un joven absorbe solamente las ideas desarrolladas en su casa y en su colegio. Así, asumir que una joven de dieciséis años se enterará de la existencia de la práctica del aborto sólo si el tema es parte de la malla curricular de su colegio es sumamente ingenuo. Con sólo encender el televisor el miércoles a las diez de la noche, esta misma adolescente se habría topado con el tópico controvertido a través la boca del propio Ministro de Educación. Teniendo en cuenta la realidad del mundo, en lugar de reprimir las discusiones sobre temas controvertidos, la educación de vanguardia asume esta accesibilidad a la información y la utiliza para crear ciudadanos críticos, capaces de entender una problemática desde toda su complejidad. Si impulsáramos este tipo de educación, la joven que escuchara al máximo representante de la Educación en Paraguay decir que el aborto es una decisión “feliz” sabría que un comentario así parte de la ignorancia y genera prejuicios.

Según las palabras del Ministro de Educación, Enrique Riera, debatir temas controvertidos en los colegios no sería prudente, porque el estudiantado se expondría a activistas con posturas que molestan a los padres. Por ejemplo, el tema del aborto no se puede tocar en los debates estudiantiles porque habría que invitar, claro está, a militantes pro-aborto. La presencia de dichas personas causaría enojo en las familias del alumnado, específicamente las religiosas. Sin embargo, si un debate deja de realizarse porque una —y solo una— de las posturas incomoda, se estaría favoreciendo a la postura contraria. Por ejemplo, no realizar un debate sobre el aborto porque quienes están a favor “molestan” es tomar partida por quienes están en contra. Esta actitud es una contradicción, puesto que el Ministro defiende el control de los debates con el argumento de que este se realiza para asegurar que todas las partes estén representadas.

Siguiendo su justificación, el Ministro hizo énfasis en que el abordaje de temas que no están dentro del currículum educativo debe comunicarse a las autoridades y, por “ética”, a las familias del estudiantado. Así, supuestamente, muchas veces el rechazo a ciertos temas o invitados es impuesto por los padres de los alumnos. Entonces, aquí cabría hacerse dos preguntas: Primero, ¿escucharían los encargados del Ministerio de Educación los reclamos de los padres que no estén alineados con los intereses de dicha cartera? El carácter politizado del MEC nos dice que probablemente no. Segundo, ¿por qué ciertos temas controvertidos no son parte del currículum? Quienes ejercemos la docencia creemos que estos deben tratarse justamente por el hecho de ser complejos: proponer y escuchar argumentos sobre ellos es un aprendizaje en sí mismo. 

Si bien el representante del Ministerio de Educación no expresó mayores reparos sobre los debates realizados dentro de la clase, sí reafirmó que la participación de personas invitadas —extrañas a la institución— debe ser aprobada por un consejo. Como se dijo antes, el principal motivo de este control es el de garantizar la presencia de al menos dos posturas antagónicas en los debates. Ahora bien, si un colegio invita a una sola exponente y los estudiantes le realizan preguntas desde sus perspectivas, este intercambio es también un debate, entre los alumnos y la persona invitada, pues hay una discusión de ideas. Además, si escuchar a una sola persona es sinónimo de preferir una postura, podríamos argumentar que el docente que enseña la misma materia por años está manipulando a sus estudiantes; pero sabemos que esto no es necesariamente así. En otras palabras, invitar a un solo representante de la sociedad a dar una charla y a dialogar con los alumnos no es una forma de adoctrinamiento ni tampoco un signo de autoritarismo. En cambio, no tener estos diálogos libremente sí es un ejemplo de injusticia, puesto que al pasar por un filtro, los colegios favorecerán —casi siempre con arbitrariedad— a algunos invitados. Prueba de esta parcialidad la tuvimos el pasado 6 de julio: si la periodista invitada al Colegio Técnico Nacional hubiera sido corresponsal del Diario Hoy o La Nación, ¿habría habido tal nivel de indignación dentro del Ministerio? ¿se habría censurado también su participación?

“Queremos evitar el adoctrinamiento de los jóvenes en los colegios y lo lograremos decidiendo a quiénes escuchan y a quiénes no”. “Tenemos la intención de mejorar la educación, pero debatir temas controvertidos nos pone en evidencia a los gobernantes, así que mejor no”. La contradicción del discurso oficial del Ministerio de Educación es un insulto para el estudiantado, sus familias y el cuerpo docente y administrativo de todas las instituciones educativas del país. Afortunadamente, quienes queremos mejorar la educación en el país somos mayoría y algunos hemos aprendido a no callarnos cuando las instituciones y sus representantes nos impiden lograr nuestro objetivo.   

 

Imagen destacada: Fotograma de la película Pink Floyd – The Wall.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s